domingo, 29 de abril de 2012

ATÚN GADITANO


   
   Cuando me fuí a vivir a Cádiz capital, me volví loca con la gastronomía de la ciudad. Aún siendo de Ceuta, que está al lado, había un montón de platos que no había probado en la vida, como las ortiguillas de mar fritas. Por supuesto me compré un libro de cocina típica gaditana y tanto cociné por ejemplo el atún encebollado, que le llegué a coger manía. Así que aunque me gusta este pescado, siempre busco una manera diferente de cocinarlo.
   Por lo que dice Angie en su blog, esta receta también es típica gaditana. Ella por un error en lugar de ponerle brandy, le puso vino oloroso, y yo al copiarle la receta la he hecho con el licor original. Siempre le digo que me encantan sus platos de pescado, (en general todos sus platos) así que en cuanto tengo oportunidad pruebo alguno. Este os puedo decir que está delicioso y es diferente, la salsita le aporta lo necesario a la sequedad de este pescado, lo puedes dejar preparado el día antes y le va bien cualquier tipo de guarnición de verduras, pasta, arroz o como veis en la foto patatas fritas (las mías cortadas en el robot, finísimas como las de la feria)

   Con esta receta voy a participar en el concurso de Tere,  Con T de Terecetario en la que nos pedía que hiciéramos una receta donde la letra T apareciera por algún sitio, y después de pensar en hacer galletas o cualquier receta, con forma de T, pensé que era mejor presentar algo que me representara como aTún gadiTano, no?


   Cortamos en cuadraditos los filetes de atún (yo hice 6 pequeños de los congelados de Mercadona). En una cazuela con una cucharada de aceite de oliva virgen, rehogamos 3 dientes de ajo picados y un par de hojas de laurel, ponemos el atún y lo vamos removiendo hasta que se haga por todas partes, salpimentamos y le añadimos una copita de brandy. Cocemos unos 20 minutos hasta que reduzca la salsa, pasado ese tiempo le ponemos 3 ó 4 cucharadas de tomate frito, removemos y dejamos cocer otros 5 minutos todo junto.

miércoles, 25 de abril de 2012

TARTA SACHER


Whole kitchen en su Propuesta Dulce para el mes de Abril nos invita a preparar una tarta clásica austriaca: la Tarta Sacher

   Los que me conoceis un poquito, ya os podreis imaginar que esta tarta me vuelve loca. Tanto chocolate junto hace que me quede floja, no puedo resistirme a una porción de esta maravilla, así que cuando ví la propuesta de este mes, me puse muy contenta, porque ya la había hecho en una ocasión pero aún no tenía blog, así que la constancia que quedó de ella, se encuentra sólamente en mis caderas y en el recuerdo. 
  
   
   Batimos 170 g de mantequilla sin sal, con 170 g de azúcar extrafino (yo uso azúcar Caster) hasta que la mezcla blanquee y triplique su volumen. Mientras derretimos en el microondas 200 g de chocolate negro Nestlé postres, y cuando esté un poco templado se lo añadimos poco a poco a la mezcla de la mantequilla con el azúcar. Ponemos una cucharadita de esencia de vainilla
   Separamos de 4 huevos, las yemas de las claras, reservamos estas últimas. Le vamos echando las yemas una a una a la masa, no poniendo la siguiente hasta que la anterior esté integrada.
   Tamizamos 200 g de harina de reposteria y una cucharada de levadura royal, y la vamos agregando a la mezcla anterior, a cucharadas, poco a poco. 




   Montamos las 4 claras a punto de nieve con una pizca de sal. Cuando esté lista se la vamos echando a cucharadas en la mezcla de chocolate, moviéndola de manera envolvente con una espátula, para que no se baje mucho.
   Ponemos a precalentar el horno a 180º calor arriba y abajo y forramos un molde redondo de 23 cms con un papel vegetal. Vertemos la mezcla del bizcocho con ayuda de la espátula alisando la superficie, e introducimos en el horno unos 45-50 min a la misma temperatura, hasta que al pincharla con una brocheta esta salga seca.
    Sacamos el bizcocho del horno y dejamos que temple 10 minutos en el molde, después lo pasamos a una rejilla boca abajo hasta que se enfrie completamente.


   Mientras hacemos un ganaché de chocolate. Ponemos a hervir 200 ml de nata para montar en un cazo, cuando rompa a hervir, retiramos del fuego y le echamos 200 g de chocolate negro y media cucharadita de esencia de vainilla. Batimos bien con unas varillas hasta que se derrita completamente el chocolate y dejamos que se enfrie. 


   Para el relleno,  ponemos en un bol tres cucharadas soperas de mermelada de albaricoque y un par de cucharadas de brandy y calentamos en el microondas un minuto. Removemos y volvemos a calentar otro minuto. Reservamos.

   Cuando el bizcocho está frio, forramos el plato donde lo vayamos a servir con papel de aluminio, no toda la base, sólo con cuatro trozos por los filos, de forma que cuando acabemos la tarta, tiramos del papel y queda todo limpio. 
   Cortamos el bizcocho por la mitad, ponemos la parte de abajo en el plato y cubrimos con más de la mitad del relleno de mermelada. Tapamos con la otra mitad de bizcocho y extendemos por encima y los lados el resto de mermelada. 
   Por último vertemos la mayor parte del ganaché de chocolate, que al estar frio ya ha espesado bastante,  poniéndolo sólo por el centro y él sólo va cayendo a los lados, aunque le podemos ayudar con la espátula.
   Lo enfriamos en la nevera al menos una hora, después echamos el resto del ganaché por encima y volvemos a enfriar hasta la hora de servir.
  
 

domingo, 22 de abril de 2012

ARROZ NEGRO


   Es tradición en mi casa comer paella los sábados, a mí me gustan absolutamente todas sus versiones, pero esta tengo que reconocer que es una de mis favoritas. 
   Nunca he entendido como hay gente que comer el arroz con este color le da repelus, porque a mí me parece muy original, pero claro para gustos.... están los colores! nunca mejor dicho.


   Para 4 personas. Limpiamos 3 calamares medianos y los cortamos en trocitos regulares, retirando con cuidado las bolsitas de tinta, que diluimos en una tacita con agua y un poco de sal gorda. Reservamos.
   Pelamos 250 g de gambas y ponemos a hervir las cabezas y cáscaras en un cazo con un poco de sal. Cortamos en trocitos 250 g de rosada. Preparamos todo en un plato, junto con un pimiento rojo (de los de asar) cortado también en trocitos y apartamos 4 tiras para decorar, dos dientes de ajo y una cebolleta grande (en mi caso dos pequeñas).

   Ponemos a calentar la paellera con un par de cucharadas de aceite de oliva virgen. Echamos el pimiento cortado en trozos, lo doramos ligeramente y añadimos los calamares. Cuando estén blancos y hayan soltado el agua, le agregamos la cebolleta y el ajo picados. Rehogamos, ponemos media lata de tomate triturado, sal y la punta de un cuchillo de pimentón ahumado. Le damos unas vueltas y echamos el arroz, yo pongo 2 puñados por persona y seguimos rehogandolo un par de minutos para que después quede suelto.
   Añadimos colándola con un colador, el agua de hervir las cabezas de las gambas y la taza de agua con tinta que tenemos reservada. Mezclamos bien y cuando empiece a hervir, ponemos la rosada, las gambas y un puñado de guisantes congelados. En el siguiente hervor, añado una pastilla de concentrado de pescado, últimamente uso unas tarrinitas de knorr que son comodísimas.

   Mientras se hace, en una sartén aparte con unas gotas de aceite salteamos las tiras de pimiento rojo unos minutos, hasta que estén hechas y dejamos aparte.
   El arroz hay que hacerlo a fuego medio-fuerte, intentando moverlo lo menos posible, unos 20 minutos.
   Apartamos y decoramos con las tiras de pimiento y rodajas de limón.

viernes, 20 de abril de 2012

STRUFFOLI


   Pocas veces he investigado y hecho tan a propósito una receta para un concurso. Y es que cuando Clara de Migas con locura propuso hacer una receta típica italiana que no fuera ni pasta ni pizza (porque ese país tiene más cosas además de las ultraconocidas), me pareció una idea fantástica. Me encanta la gastronomía italiana, ya he puesto muchos ejemplos, así que este concurso me apeteció  especialmente. Desde el principio tuve claro que haría un postre, porque aparte del tiramisú no conocía otro típico de allí, así que empecé a buscar y me encontré con esta monada.

   Se llaman Struffoli, son típicos de Nápoles y aunque se toman en Navidad, me decidí a hacerlos porque los ví muy originales. Normalmente los postres que conocemos tienen otra forma, pero estos parecían garbancitos, así que la curiosidad me pudo.  Igual de difícil que es comerse sólo uno, bueno yo diría que imposible, son tan pequeñitos que es como comer pipas. Saben parecido a los pestiños, están muy ricos.


   Para hacer el plato que veis en la foto, puse en el bol de mi kendwood, un huevo, 30 gr de mantequilla a temperatura ambiente cortada en trocitos y 30 g de azúcar a batir. Cuando esté mezclado añadimos la ralladura de medio limón, la de media naranja, 30 ml de brandy, una pizca de sal y volvemos a batir un momento. Por último ponemos 200 g de harina de trigo a cucharadas hasta que se haga una masa que no se pegue a las manos.
   Ya sabeis que no es necesario un robot para hacer ninguna masa, así que si no teneis sólo teneis que poner en la encimera primero la harina en forma de volcán e ir introduciendo el resto en medio y amasar a mano hasta que quede una bola que no se pegue. 
   Llegados a este punto, liamos la masa en un paño limpio y la dejamos reposar al menos media hora en un sitio fresco (no es necesario nevera)

   Después ponemos aceite de girasol (en la receta original dice de cacahuete, pero yo no tengo ni idea de donde conseguirlo) a calentar en un sartén y mientras vamos haciendo pequeñas bolas con la masa, que convertimos en un rulito largo del tamaño del meñique. Con un cuchillo cortamos piezas pequeñitas, las freímos en el aceite y las sacamos a un plato con papel absorbente.
   Mientras ponemos en un cazo 5 cucharadas soperas de miel y 30 ml de agua, llevamos a ebullición, bajamos el fuego y dejamos reducir 5 minutos.
   Metemos nuestros struffoli dentro del almíbar de miel y los movemos con la ayuda de una cuchara de madera para que se impregnen todos. Añadimos una cucharada de confetti, fideitos o bolitas de caramelo y un poco de fruta confitada cortada pequeñita. Removemos para mezclarlo todo y ponemos en un plato en forma de pirámide. Volvemos a espolvorear con más bolitas y un poco más de fruta confitada por encima.
   Cuidado! se comen solitos  (aunque no paremos de dar viajes a la cocina)
  

miércoles, 18 de abril de 2012

TARTA NAFRE


  O lo que es lo mismo, la tradicional tarta de natas con fresa de toda la vida. Una tarta sencilla y muy resultona, con la que seguro acertais y que en esta época donde las fresas están en todo su apogeo, son perfectas.
   
   Sólo teneis que hacer un bizcocho, el que más os guste, yo suelo hacer el bizcocho básico de yogurt, que nunca falla. Montar nata que quede bien dura, y usar fresones de Palos de temporada. No tiene más secreto.


   Para el bizcocho básico de yogurt.  Ponemos en el bol del robot 4 huevos medianos, un yogurt de limón, usamos el vaso del yogurt que nos servirá para poner una medida de aceite de girasol, dos medidas de azúcar, tres medidas de harina de repostería y un sobre de levadura royal. Batimos todo hasta que quede completamente integrado y vertemos en un molde redondo, previamente engrasado con un pulverizados o con mantequilla.
   Horneamos con el horno precalentado a 180º durante aproximadamente 40 minutos, hasta que al pincharlo salga seco.
   Dejamos enfriar en una rejilla.

   Mientras montamos la nata, que debe estar muy fria. Si se puede, hay que meter el bol del robot y el accesorio montador, en el congelador durante un buen rato. Yo uso nata vegetal que compro en Azúcar y Glass una tienda con todo tipo de productos de repostería que hay en Algeciras, donde yo hago todas mis compras reposteriles, y que está a cargo de una chica encantadora llamada Susana. Si pinchais el enlace os lleva a su facebook, pero tiene en contrucción la tienda on-line, así que ya os informaré porque tiene unos precios fantásticos.
   Esta nata no necesita añadirle ni siquiera azúcar, la pones en el robot y en unos minutos está perfecta.

   Hacemos un almíbar ligero de moscatel. Para ello ponemos en un cazo al fuego un vaso de agua, un vaso de azúcar y medio vaso de vino moscatel. Llevamos a ebullición, bajamos la temperatura y dejamos que reduzca unos 5 minutos. Después dejamos entibiar.


   Cuando el bizcocho esté frio, cortamos dos capas, las calamos con el almíbar por ambas caras, extendemos una capa de nata gordita y cubrimos con fresas picadas. Repetimos la operación en la segunda capa.


   Llenamos de nata la superficie del bizcocho, que iremos extendiendo con una espátula larga, de forma que nos quede lista y pareja por todas partes (para este momento viene muy bien una base giratoria), y después vamos decorando al gusto. Para los laterales, metemos la nata en una manga pastelera con una boquilla rizada, y por último ponemos las fresas cortadas por mitad y laminadas, unas hojas de hierbabuena y salpicamos con unos besitos de azúcar.


   Esta tarta se la mando a mi hermana "chica" que hoy está de cumpleaños y que por supuesto por mi parte no se iba a quedar sin tarta, así que espero que le guste y que tenga un día y un año maravilloso. Que los años que cumple hoy los va a recordar siempre como un cambio en su vida y que yo la voy a querer siempre como una de las personas más importantes en mi vida. Te quiero Menchu.

domingo, 15 de abril de 2012

BIZCOCHO DECORADO

  
   Llega la primamera, o al menos eso dice el almanaque. Aquí en el sur, casi no ha llovido en todo el invierno, pero ha empezado a caer agua justo al cambiar la estación, que siempre viene bien (sobre todo a los que padecemos alergia)
   El caso, es que donde si se nota la primavera es en las nuevas colecciones. Cambian los escaparates de ropa, los colores de maquillajes, y... los moldes!!! 

Silikomart no sólo se preocupa de las necesidades del consumidor relativas a los moldes de silicona, ofrece además valores añadidos que marcan la diferencia en cuanto a optimizar el uso del producto. Y una de esas diferencias, es que se renuevan con cada estación y nos traen moldes adecuados para que nos animemos a renovar nuestros postres también. ¿No os parece una idea fantástica? Mirad que molde más precioso me han enviado, y si os pasais por la pagina, podreis ver la cantidad tan espectacular que tienen no solo de moldes para bizcocho, si no de cortantes para galletas, para piruletas, en fin, tienen de todo y lo mejor es que tienen una variedad inmensa con la mejor calidad. No necesitas ni engrasarlos, los dejas enfriar y salen intactos. 


   Nada más verlo, se me ocurrieron varias formas de sacarle partido, de hecho en una semana hice tres bizcochos distintos, que ya os iré poniendo. En esta ocasión hice un bizcocho de chocolate básico, que si pinchais el enlace vereis la receta, y mientras se enfriaba en una rejilla, metí el molde en el lavavajillas que sale nuevo, y usé el dibujo de las flores como moldes para el fondant. Primero ponemos las bolitas centrales de cada flor de un color, después rellenamos el resto con el color que hayamos elegido para los pétalos. Empujamos por el lado contrario y saldrá la flor perfecta. Lo mismo hacemos con las hojas y los tallos. Una vez frío el bizcocho, sólo tenemos que poner cada flor encima de su modelo y mirad que bizcocho más primaveral tenemos en un momento!

viernes, 13 de abril de 2012

CROQUETAS DE BERENJENA


   Otra receta de mi amiga Angie, es que me encanta su cocina. Ella hizo hamburguesas y yo he tuneado la forma, y ya la he hecho tres veces, la primera tal cual la ví, otro día hice bolitas y hoy con forma de croquetas, pero en cualquier caso, como todos los platos que salen de su cocina, es un aperitivo de lo más recomendable que teneis listo en un rato.

   Pelamos una berenjena la cortamos en cuadraditos y la metemos 10 minutos en el microondas. Mientras se cuece, ponemos en el vaso de la batidora 2 dientes de ajo, un puñado de perejil fresco, un huevo y dos latitas de atún (escurridas de su aceite). Batimos bien y añadimos la berenjena cuando esté cocida, con un poquito de sal. Volvemos a batir, pasamos a una fuente honda y le ponemos dos puñados de pan rallado (no demasiado que se puede quedar seco) y amasamos hasta que tenga una consistencia manejable. Guardamos media hora en la nevera.
   Sacamos la masa, formamos las croquetitas, pasamos por huevo batido y pan rallado y freimos en abundante aceite caliente.

martes, 10 de abril de 2012

DE NORTE A SUR. FLAÓ




   Ya teníamos ganas las dos de irnos a las islas. Existen miles de platos típicos de los dos archipiélagos y hemos querido buscar uno que, al menos para nosotras, no era conocido, ya que ese es el propósito de estas propuestas mensuales, que conozcamos platos nuevos de la enorme variedad con que contamos en la gastronomía española. 
   Tenemos unos cuantos amigos mallorquines  ;)  pero esta vez, traemos una tarta de queso típica sobre todo de Ibiza y Formentera. Para saber más de como participar, pinchad en la foto del logo de De norte a sur.


 El flaó es un pastel redondo elaborado con huevos, queso fresco, hierbabuena y anís, que hace tiempo se preparaba para el domingo de Resurrección, en horno de leña y dejándolo reposar en la despensa. Hoy es posible consumir este preciado postre en cualquier época del año, y es una mezcla curiosa que le da un toque diferente a los aficionados a las tartas de queso.


   Mezclamos 250 g de harina con 1/4 de sobre de levadura royal, 50 g de azúcar, una cucharadita de semillas de anís (matalauva) y una pizca de sal. Por otro lado batimos un huevo y le ponemos 150 ml de licor de anís y 50 g de mantequilla derretida. Le incorporamos poco a poco a cucharadas la mezcla primera, la de la harina, hasta hacer una bola que no se pegue a las manos.
   Engrasamos un molde redondo de 26 cm, estiramos la masa finita y forramos con ella el molde, retirando los filos sobrantes (yo no los retiré y los remetí, que aquí no se tira nada y esa masa olía muy bien)

   Ahora hacemos el relleno. Batimos 3 huevos, le picamos 10 hojas de hierbabuena, 200 g de azúcar y le desmenuzamos 350 g de queso fresco (el mio de oveja, pero puede ser de cabra, o requesón). Mezclamos bien y vertemos encima de la base que tenemos estirada en el molde.
   Con el horno precalentado a 180º, introducimos y dejamos que cuaje unos 40 minutos, sin que llegue a dorarse, porque el queso se gratinaría. Espolvoreamos con azúcar glas.


sábado, 7 de abril de 2012

ROSQUILLAS ORLANDA


   Cuando Cristina de Kanela y Limón, puso hace unos días estas rosquillas, tuve claro que las iba a probar antes de que acabara la Semana Santa. Primero porque soy una fanática de las rosquillas (creo que es porque en mi casa no había costumbre de hacerlas para ninguna época del año, y me daban una curiosidad tremenda por ello) y segundo porque viniendo de Cristina ya es un acierto seguro, pero encima, es otra receta recuperada de la señora Orlanda, que por lo que estoy comprobando (su bizcocho me dejó loca y lo vereis pronto publicado) es un genio de la gastronomía. Las dos recetas que he probado de esta señora, salen absolutamente perfectas, y aunque tengo pendientes de publicar otras rosquillas (que volaron sin ser fotografiadas), de momento os dejo con estas, que teneis que probar sí o sí.

   Esta vez tuve la precaución de hacer una cuarta parte de las cantidades que puso Cristina, porque en casa cae todo el dulce que hago, y estando de descanso cuatro días, os aseguro que hago bastante.  Aún así salieron 20 deliciosas y esponjosas rosquillas, que hice el miércoles santo con la inestimable ayuda de mi pinche favorita, mi hija Paula, que aunque tiene sólo 8 añitos, ya tiene su delantal y todo (que se lo ha hecho su abuela Menchu). Nos encanta cocinar juntas.


   Batimos un huevo y le ponemos 25 ml de aceite, 25 ml de leche, 50 ml de licor de anís,  75 g de mantequilla y la ralladura de medio limón. Cuando esté todo mezclado, vamos incorporando a cucharadas 250 g de harina con 1/4 de sobre de levadura royal y una pizca de levadura de panadería, que previamente hemos tamizado. 
   Hacemos una bola que no se pegue a las manos y dejamos en un bol tapado con film durante una hora y media.
   Pasado este tiempo, ponemos la masa en una superficie de trabajo ligeramente enharinada y vamos cogiendo bolitas que estiramos como un churrito y cerramos dándole la forma circular.
   Freimos en abundante aceite caliente (no humeante, controlando que no suba mucho su temperatura) y las dejamos enfriar en un plato con un papel absorbente.
   Cuando estén frías, preparamos un bol con mezcla de agua y anís a partes iguales y vamos bañando las rosquillas una a una, pasándolas rápidamente a un plato con azúcar. Vuelta y vuelta y a ponerlas en otro plato para que reposen un rato antes de comerlas y no sepan demasiado a anís.  (Aunque las mías fueron probadas en ese mismo instante, y os aseguro que estaban deliciosas)

jueves, 5 de abril de 2012

BACALAO DIFERENTE


   Estos días se nos llenan las pantallas de bacalao. Es vigilia y en casa de mi madre se ha cumplido siempre la vigilia a rajatabla, nada de carne ni el jueves ni el viernes santo, así que potaje de garbanzos, pasta o bacalao. El caso es que yo no soy católica practicante, pero curiosamente hago la vigilia, no me cuesta ningún trabajo y así le hago caso a mi madre ;)


   También tengo que decir que para mí comer bacalao es un verdadero placer, siempre y en cualquier época del año. Como más me gusta (ya os lo he dicho otras veces) es metido en tomate como lo hace mi madre, que lo borda. Pero el otro día ví esta receta en el blog de ¡Oído cocina! y me pareció tan diferente, que me picó demasiado la curiosidad, así que no me quedó más remedio que probarlo. 
   Os lo recomiendo encarecidamente, es una receta que a mí me ha parecido espectacular, muy sencilla y se hace en media hora (sin contar con el tiempo del desalado).


   Ponemos a desalar un trozo de lomo bacalao, al menos con 24 horas de antelación, cambiando varias veces el agua. Yo compré medio kg para dos personas y lo tuve un día y medio.
   Escurrimos el bacalao y lo enharinamos. Lo freimos en abundante aceite y reservamos en un papel absorbente.
   Mientras se está friendo, cortamos en juliana fina, 3 cebollas pequeñas. Vertemos una cucharada de aceite de oliva virgen extra en una cazuela baja y cuando esté caliente echamos la cebolla. La rehogamos unos 5 minutos, hasta que empiece a dorarse, le ponemos una pizca de sal y 2 cucharadas de miel, removemos y dejamos cocer un par de minutos más.
   Una vez frito el bacalao, lo ponemos encima de la camita de cebolla caramelizada.

    Hacemos una bechamel ligera. Yo la hago sin complicarme la vida, desde que se la ví a Trini Altea, porque queda perfecta, sin grumos y se hace en un momento.   De 1/2 litro de leche, ponemos 400 ml a calentar y separamos 100 ml en un vaso, donde ponemos una pizca de sal (teniendo en cuenta que vamos a usarla para comer bacalao) una punta de cuchillo de nuez moscada y 30 g de maicena, removemos bien hasta que ligue completamente.  Cuando la leche que tenemos en el cazo empiece a hervir, vertemos la que tenemos en el vaso, removemos unos minutos para que se mezcle bien,  espese y no sepa a harina y listo. Trini también le pone mantequilla, yo según me da, en esta ocasión no le puse.

   Cubrimos el bacalao con una capa de bechamel y gratinamos en el horno, precalentado a 180º, durante 5 minutos.

martes, 3 de abril de 2012

KUMQUAT CAKE



   El domingo por la mañana me levanté con intención de ponerme a limpiar, pero un sol espléndido entraba por todas las ventanas, era una mañana fresca, soleada y primaveral. Así que hubo cambio de planes.
   Mi niña y yo nos fuimos a andar, y paseando ella cogió amapolas para hacerme un ramito, me dijo: "Mami mira, para que las pongas en tus fotos" y yo le contesto: "Es que las amapolas duran muy poco y hoy no he pensado hacer nada, además es domingo y está todo cerrado" y ella con su naturalidad propia de los 8 años me contesta: "Pues igual que cogemos las amapolas, cogemos algo para que hagas un dulce". Qué graciosa es. 


   El caso es que mira tú por donde, nos encontramos un arbusto de kumquat, ¿sabeis lo que son? también llamadas naranjas de la China o naranjo enano, porque sus frutos son como unas naranjitas pequeñas, que yo conocía pero no había probado nunca, así que ni cortas ni perezosas nos llenamos los bolsillos del chándal y le dije: "Ya tenemos ingrediente para la merienda".


   Lavamos y picamos en trocitos pequeños 125 g de kumquat, los ponemos en un bol y le echamos un par de cucharadas de azúcar, el zumo de otros 8 kumquat y un buen chorro de vino dulce, yo puse Marsala. Dejamos macerando un rato.
   Mientras batimos 3 huevos con 200 g de azúcar hasta que blanquee y triplique su volumen, en ese momento añadimos un brick de nata (yo puse vegetal de marca Hacendado con un 18% de materia grasa, la compré y quería probarla), cuando esté completamente integrada, le ponemos 200 g de harina integral bizcochona a cucharadas para que se vaya mezclando bien. Por último añadimos los kumquat que teníamos macerando con todo su almíbar.
   Engrasamos ligeramente un molde de cake y vertemos la mezcla. Introducimos en el horno previamente precalentado a 180º hasta que se dore y salga seco el tester. Yo lo tuve 50 minutos.


   Ha quedado un cake húmedo, denso y con un delicioso sabor a cítrico, una merienda ideal para el domingo, sobre todo después de haber hecho tanto ejercicio ;)

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