Esta es una de esas recetas de las que me enamoré nada más verla. Recuerdo que la primera vez que ví una tarta arcoiris me impactó tanto por su espectacularidad, que en el mismo día hablé varias veces de ella a distintas personas. La guardé en favoritos y esperé el momento para hacerla.
Ese momento llegó hace un par de fines de semana, cuando mi vecino me encargó que hiciera la tarta para la fiesta sorpresa que le estaba preparando a su mujer, por su 40 cumpleaños. Así que decidí que para esa fecha tan especial en una mujer, había que animar la tarta poniéndole muuuucho color.
Hice 6 bizcochos cada uno de un color y lo cubrí con nata vegetal.
Para cada bizcocho usé, 2 huevos, 120 g de azúcar, 120 g de harina, una cucharadita de mantequilla y media cucharadita de esencia de vainilla. Cuando estaba todo bien mezclado, puse unas gotas de colorante. He usado un molde de 30 cms.
A partir de aquí, ya es una mezcla de control y organización. Ponemos a hornear el primer bizcocho a 180º durante 10 minutos, mientras preparamos el siguiente. Sacamos del horno, desmoldamos y dejamos enfriando en una rejilla. Limpiamos el molde, engrasamos de nuevo y echamos la mezcla del siguiente. Así con los seis bizcochos, morado, azul, verde, rojo, naranja y amarillo.
Para el relleno hice una SMBC de vainilla, que preparé el día antes. Primero hacemos un merengue suizo, poniendo en un cazo al baño maría, 3 claras de huevo con 200 g de azúcar y vamos removiendo hasta que se disuelva el azúcar, unos 5 minutos sin dejar de remover con las varillas de mano. Pasado este tiempo, apartamos del fuego y dejamos enfriar completamente, podemos poner este caso en otro con agua fría o hielo para cortar la cocción.
Una vez frio pasamos al robot donde estaremos batiendo a una velocidad media alta durante unos 20 minutos. Cuando esté completamente montado el merengue, ponemos una cucharadita de la esencia que queramos y empezamos a añadir 200 g de mantequilla a temperatura ambiente poco a poco, hasta que esté completamente integrada.
Esta es la Swiss Merengue Buttercream (SMBC) al que podemos poner cualquier esencia, o agregar mermelada, cacao... lo que queramos, convirtiéndose en un relleno perfecto para tartas, o en el toppin ideal para unos cupcakes. (Os recuerdo los que hice de fresa pinchando aquí)
Volviendo a la tarta. Cuando ya estaban frios los bizcochos, los calé con almíbar de mermelada de fresa, encima puse una capa de la SMBC y así con cada uno de los bizcochos. El último, el amarillo, no lo calé con almíbar y lo cubrí con la nata vegetal (ambiante) montada. Después separé una parte de esa nata y la dividí en seis mangas poniendo una gota de colorante (de los mismos colores que los bizcochos) para decorar el contorno de la tarta, poniendo pequeñas bolitas hechas con boquilla lisa.
La verdad es que fué una señora trabajera, pero mereció la pena ver la cara que puso Tracy y el resto de los invitados cuando la cortaron, dijeron: Ooooooooh y empezaron a aplaudir. Qué emoción! Ella piensa que le regalé una tarta de cumpleaños, pero yo creo que el regalo me lo hicieron ellos.